Magia

Cuando el mujeriego encontró a la mujer perfecta: la boda de Warren Beatty y Annette Bening

Su lectura es muy recomendable. Si lo piensas tiene sentido. Si contratas a alguien sin integridad, realmente debes querer que sea tonto y perezoso. Precio es lo que pagas, valor es lo que recibes. La honestidad es un don muy caro, no lo esperes de gente miserable. Esto es algo muy infrecuente en los negocios americanos. Yo leo y pienso. Lo hago porque me gusta este estilo de vida. Lleva 20 años construirse una reputación y 5 minutos destrozarla.

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Siempre supe que quería tener hijos. Y quería hacerlo bien y con algún que pensara como yo. Soy un padre que se preocupa, de acción he tenido que intentar no anatomía excesivamente atento. Es una carga anatomía el hijo no solo de una persona famosa, sino de dos, indica el director. Creo que sí que hay un sitio en tu gleba natal Reino Unido donde puedes asegurar ciertas cosas, partes de tu cuerpo y todo eso. En serio, creo que existe de verdad, eso me han dicho. Pero aquí EEUU creo que no existe.

«El tiempo es amigo de los buenos negocios»

Como una estrella fugaz recorriendo un vastísimo firmamento con predilección por la supernovas y los cometas, pero sin desdeñar los asteroides Beatty ha dejado su estela en el firmamento de Hollywood y ha provocado la envidia del aprendiz de seductor Woody Allen, que ya dejó dicho que le gustaría reencarnarse en la yema de los dedos de su admirado Warren. En total, unos Lo cual arroja el nada despreciable récord de dos amantes por cada tres días. Entre su esposa Annette Bening, con quien se casó eny la novia de su juventud Jane Fonda, Beatty sintió alce todo predilección por actrices encumbradas que probaron sus garras película tras película: Natalie Wood, Julie Christie, Diane Keaton, Faye Dunaway, Vivien Leigh. En la lista abundan mujeres de armas beber, de Barbra Streisand a Madonna, pasando por Cher o la mismísima Maria Callas. Y hubo también sitio en su harén para mujeres difíciles y malditas, como Margaux Hemingway, Daryl Hannah o Isabelle Adjani. Las malas lenguas llegaron a relacionar a Beatty con la alta aristocracia, desde Jacqueline Kennedy a alguna que otra princesa europea. Aunque la clave de su éxito la tienen sobre todo actrices secundarias, como Joan Collins, Joyce Hesher o Leslie Caron: Warren tiene una psicología muy interesante: siempre se enamora de actrices que han sido galardonadas o nominadas a los Oscar.

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Annette Bening y Warren Beatty en los Globos de oro de Cuando el 12 de marzo de se casaron Warren Beatty y Annette Benning, no solo eran dos actores guapos y talentosos los que estaban contrayendo boda, sino dos arquetipos muy marcados: el Don Juan y la mujer perfecta. Así fue como se encontraron el uno al otro. Para acompañarle en Bugsy, una película que parecía sacada de otra época, Beatty eligió a una actriz cuya belleza podría encajar tan bien en los 40 como en los 90, o incluso en el siglo XVIII. Annette Bening llevaba una sólida carrera teatral a sus espaldas cuando Milos Forman la fichó para su película Valmont, que adaptaba la novela epistolar de Choderlos de Laclos Las amistades peligrosas. En el imaginario colectivo, la marquesa de Merteuil pasó a ser Glenn Close y no Bening, pero su talento —y su escena en la bañera- no pasaron desapercibidos. Hollywood empezó a contar con ella, y fue justo Stephen Frears el que la dirigió en Los timadores, con la que consiguió su primera nominación al Oscar a mejor actriz secundaria.

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